Riesgo de estanflación recorta crecimiento mundial

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) han revisado a la baja su previsión de crecimiento global para 2026, situándola en el 3,0%.

22 de agosto de 2026  |  2 min de lectura

Este ajuste responde a la crisis energética en Oriente Medio, que ha provocado un repunte sostenido en los precios de los hidrocarburos y una contracción de la actividad industrial a escala internacional. Ambos organismos alertan sobre la materialización de un «choque estanflacionario» caracterizado por la combinación de estancamiento económico y persistencia inflacionaria.

La inestabilidad en el Golfo Pérsico ha alterado los flujos de suministro de crudo y gas natural, elevando los costes operativos en las cadenas de valor globales. Esta coyuntura mantiene la inflación subyacente por encima de los objetivos fijados por los principales bancos centrales, lo que restringe el margen de maniobra para reducir los tipos de interés. Mientras las economías emergentes muestran una resistencia dispar, los mercados avanzados, especialmente en la eurozona, presentan signos de enfriamiento estructural ante el encarecimiento de la energía y la debilidad de la demanda interna.

Desafíos operativos ante el encarecimiento energético

El escenario de estanflación planteado por los organismos multilaterales impacta directamente en la estructura de costes de las empresas españolas, especialmente en sectores electrointensivos, químicos y de transporte. La persistencia de precios energéticos elevados erosiona los márgenes operativos en un momento donde la demanda externa, motor clave de la economía nacional, muestra signos de fatiga. Para las compañías del IBEX 35 con alta exposición a mercados europeos, el enfriamiento de la eurozona obliga a una revisión al alza de las provisiones por riesgo de crédito y a un control estricto del gasto de capital (CAPEX).

3,0 %

Previsión de crecimiento global para 2026 según el FMI y la OCDE.

Este entorno confirma el fin del ciclo de flexibilidad monetaria inmediata. Las empresas deben prepararse para un escenario de tipos de interés reales positivos durante un periodo prolongado, lo que encarece el servicio de la deuda y dificulta la refinanciación de pasivos en condiciones favorables. No obstante, la crisis energética acelera la ventana de oportunidad para las firmas líderes en infraestructuras renovables y soluciones de eficiencia energética. España, gracias a su menor dependencia relativa del gas proveniente de zonas en conflicto y su robusta capacidad de regasificación, mantiene una ventaja competitiva en costes energéticos frente a sus socios del centro y norte de Europa.

La diversificación geográfica hacia mercados con mayor autonomía energética o dinámicas de crecimiento interno más robustas se convierte en un imperativo estratégico. El consejo delegado y las direcciones de riesgo deben pivotar sus esfuerzos hacia la mitigación de la volatilidad de los precios de las materias primas mediante la renegociación de contratos de suministro a largo plazo. La gestión activa de inventarios y la optimización de la logística exterior serán herramientas críticas para navegar un 2026 marcado por la incertidumbre geopolítica y la debilidad de los socios comerciales tradicionales.