BRICS Pay: fragmentación del orden financiero
La alianza BRICS ha formalizado el lanzamiento operativo de BRICS Pay, una infraestructura de pagos transfronterizos basada en tecnología de cadena de bloques (blockchain) y monedas digitales de bancos centrales (CBDC).
08 de septiembre de 2026 | 3 min de lectura
Este sistema permite la liquidación de transacciones comerciales directamente en monedas nacionales, prescindiendo de la arquitectura de corresponsalía bancaria tradicional y del sistema de mensajería SWIFT. La plataforma integra a las economías fundadoras con los nuevos miembros del bloque, estableciendo un circuito financiero paralelo que evita la compensación en dólares estadounidenses.
El despliegue técnico coincide con una reducción coordinada de las reservas de divisas occidentales por parte de los bancos centrales de China, India y Rusia. Esta maniobra ha generado una presión vendedora en el mercado de bonos del Tesoro de EE. UU., elevando los rendimientos y alterando las curvas de tipos de interés a nivel global. La arquitectura de BRICS Pay utiliza libros de contabilidad distribuidos para garantizar la inmediatez de las operaciones y reducir los costes de intermediación, eliminando la necesidad de bancos custodios en jurisdicciones occidentales para las operaciones dentro del bloque.
Soberanía monetaria y dualidad de infraestructuras
La operatividad de BRICS Pay consolida la fragmentación del sistema financiero internacional en dos bloques técnicos y normativos diferenciados. Para las empresas españolas con intereses en mercados emergentes, este escenario altera la gestión de riesgos de tesorería y el cumplimiento normativo (compliance). La existencia de una infraestructura que elude el sistema SWIFT reduce la eficacia de las sanciones económicas tradicionales como herramienta de presión política, pero obliga a las compañías exportadoras a duplicar sus capacidades operativas para mantener la conectividad con clientes en estas geografías.
Este cambio de paradigma transforma la gestión de la liquidez transfronteriza. Las filiales de grandes grupos españoles en países como Brasil o China afrontan ahora un entorno donde la convertibilidad y el tipo de cambio dependen de protocolos digitales soberanos fuera del control de los reguladores europeos o estadounidenses. Esta autonomía genera una ventana de oportunidad en costes transaccionales para las empresas que logren integrarse en ambos ecosistemas, aunque incrementa la exposición a riesgos de gobernanza digital y cambios regulatorios unilaterales en el bloque BRICS.
Perspectiva de competitividad
La presión sobre los bonos soberanos de EE. UU. derivada de este nuevo sistema de pagos introduce una volatilidad estructural en los mercados de deuda. Los directores financieros deben prever un escenario de costes de financiación permanentemente más elevados en dólares, mientras las monedas del bloque BRICS ganan peso en la facturación comercial. La competitividad exterior española dependerá de la agilidad para navegar en esta dualidad financiera, minimizando el impacto de posibles fricciones en la liquidación de capitales y adaptando las estrategias de cobertura de divisas a un mundo donde el dólar pierde su condición de unidad de cuenta universal.
