La IA eleva el crecimiento global

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha revisado al alza sus proyecciones de crecimiento mundial para el ejercicio 2026, situándolas en el 2,9%.

24 de septiembre de 2026  |  3 min de lectura

Inversión en infraestructura y retos estructurales

Este ajuste responde fundamentalmente a la aceleración de la inversión privada en infraestructuras de Inteligencia Artificial (IA), que se consolida como el principal motor de la formación bruta de capital fijo en las economías avanzadas. El despliegue actual trasciende el desarrollo de software y se traduce en una construcción masiva de centros de datos y redes de conectividad de última generación.

El organismo subraya que esta tendencia compensa la debilidad observada en sectores industriales tradicionales afectados por el endurecimiento de las condiciones financieras en años anteriores. No obstante, el informe identifica dos factores de vulnerabilidad que podrían comprometer esta expansión. Por un lado, la presión sobre los sistemas eléctricos nacionales debido al consumo intensivo de la nueva infraestructura digital. Por otro, la persistente inestabilidad geopolítica, que fragmenta los mercados de componentes críticos y eleva los costes logísticos en las rutas comerciales clave.

2,9 %

Proyección de crecimiento mundial para 2026 según la OCDE.

IA

Principal motor de formación bruta de capital fijo en economías avanzadas.

Estrategia energética y competitividad industrial

El incremento en las previsiones de la OCDE confirma que la IA ha pasado de ser una tendencia tecnológica a un pilar macroeconómico sistémico. Este escenario abre una ventana de oportunidad directa para las empresas españolas de infraestructuras y energía. El despliegue de centros de procesamiento de datos requiere una capacidad de generación y transporte eléctrico que favorece a las energéticas nacionales, líderes en soluciones descarbonizadas. La demanda de energía estable y de origen renovable convierte a la infraestructura eléctrica en un activo estratégico para atraer inversión tecnológica hacia la península.

Sin embargo, el consejero delegado de cualquier firma exportadora debe monitorizar el impacto de esta tendencia en los costes operativos. El auge de la IA genera una competencia directa por el suministro eléctrico disponible, lo que presiona al alza los precios de la energía y puede restar competitividad a la industria electrointensiva española. La advertencia de la OCDE sobre la inestabilidad geopolítica añade, además, un riesgo de interrupción en la cadena de valor de los semiconductores, esenciales para los planes de digitalización de las empresas del IBEX 35.

Resiliencia y gestión de riesgos

La resiliencia corporativa dependerá de la capacidad para integrar estas tecnologías como herramientas de optimización y, simultáneamente, asegurar contratos de suministro energético a largo plazo (PPA). La brecha de crecimiento se ensanchará entre las organizaciones que aseguren su autonomía energética y aquellas que permanezcan expuestas a las fluctuaciones de un mercado global condicionado por la computación intensiva. La ventana de oportunidad existe, pero exige una gestión rigurosa de los riesgos de suministro y una planificación de capital orientada a la eficiencia operativa.