Iberoamérica | Rentabilidad bancaria bajo presión — Riesgo regulatorio

En el actual escenario de fragmentación geoeconómica, México y Brasil han consolidado su posición como los pilares determinantes de los balances de las principales entidades financieras españolas.

24 de octubre de 2026  |  4 min de lectura

Los datos más recientes confirman que una parte sustancial del beneficio neto de grupos como Santander y BBVA depende de la dinámica de estos mercados emergentes, cuya resiliencia operativa contrasta con un entorno macroeconómico global marcado por el endurecimiento de las condiciones financieras. La reciente reunión del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial en Bangkok ha puesto de relieve la persistencia de interrogantes estructurales sobre la sostenibilidad de la deuda en las naciones en desarrollo, en un contexto donde el encarecimiento del crédito presiona las métricas de solvencia regionales.

La situación se torna especialmente compleja en el mercado mexicano, donde la incertidumbre política y los posibles giros en la seguridad jurídica del capital extranjero generan un clima de cautela entre los inversores internacionales. A pesar de que el dinamismo del empleo local y la demanda externa sostienen sectores específicos, la volatilidad de las divisas y el riesgo de reformas constitucionales introducen variables de fricción que podrían condicionar la repatriación de dividendos en los próximos ejercicios. Por su parte, Brasil muestra una recuperación macroeconómica notable, si bien su trayectoria permanece estrechamente vinculada a la fluctuación de los precios de las materias primas y a la capacidad de sus instituciones para mantener la disciplina fiscal frente a presiones externas.

La encrucijada estratégica de la banca en el eje atlántico

La importancia de este eje para el tejido empresarial español no responde a una mera inercia histórica, sino a una gravitación geoeconómica de carácter estructural. Para la banca española, México y Brasil representan activos sistémicos cuya rentabilidad permite compensar los márgenes más estrechos de las operaciones en suelo europeo. Sin embargo, la asimetría entre la solidez de los balances bancarios y la creciente desconfianza del inversor corporativo sugiere que nos encontramos ante un cambio de ciclo en la percepción del riesgo regional. Cabe considerar que la autonomía estratégica de las filiales españolas se ve hoy desafiada por la necesidad de navegar entre regulaciones locales cada vez más intervencionistas y estándares de supervisión global cada vez más exigentes.

En este sentido, la divergencia entre el rendimiento financiero y la estabilidad institucional se acredita como el principal desafío para la alta dirección en Madrid. Mientras que los tipos de interés elevados han favorecido los márgenes de intermediación en el corto plazo, el riesgo de un giro proteccionista o de cambios abruptos en el marco de supervisión bancaria podría erosionar la confianza del mercado. El fenómeno del nearshoring en México, que en principio se presenta como una oportunidad histórica para la reindustrialización, requiere de un marco de seguridad jurídica que actualmente se percibe como vulnerable. En buena medida, la capacidad de España para ejercer como actor relevante en la región dependerá de su habilidad para gestionar estas tensiones regulatorias sin comprometer la exposición de sus principales grupos financieros.

Vulnerabilidades sectoriales y adaptación del capital español

El impacto de este entorno de incertidumbre es particularmente crítico en el ámbito de las infraestructuras y la energía. La parálisis de licitaciones y proyectos de largo plazo en México es un síntoma claro de cómo la inseguridad jurídica puede frenar la inversión directa incluso en sectores con alta demanda estructural. Las empresas españolas del sector constructor, tradicionalmente líderes en la región, se enfrentan a un escenario donde la viabilidad de las concesiones se ve amenazada por posibles revisiones contractuales de carácter político. Esta situación obliga a una reevaluación de las carteras de activos y a una diversificación hacia mercados o proyectos que cuenten con garantías internacionales más sólidas o fórmulas de colaboración público-privada menos expuestas a la discrecionalidad gubernamental.

En el plano financiero, la exposición a la volatilidad del peso mexicano y del real brasileño exige un refuerzo constante de las estrategias de cobertura cambiaria. Las oscilaciones en los flujos de capital, a menudo exacerbadas por las decisiones de política monetaria en Estados Unidos y las tensiones arancelarias globales, tienen un impacto directo en la valoración de las filiales al consolidarse en las matrices españolas. Los indicios apuntan a que las entidades que logren diversificar su cartera de crédito hacia sectores exportadores, menos dependientes del consumo interno y más integrados en las cadenas globales de valor, estarán en una posición de mayor fortaleza ante posibles ciclos de devaluación monetaria.

Por otro lado, sectores como el turismo y el consumo minorista muestran una capacidad de adaptación superior frente a la turbulencia política. En México, la demanda externa de servicios turísticos se mantiene resiliente, actuando como un amortiguador natural frente a las dudas que genera la política doméstica. No obstante, para el inversor español, la clave reside en la monitorización de la inflación y el poder adquisitivo local, ya que cualquier erosión significativa del consumo podría afectar a la rentabilidad de las filiales de distribución y comercio. La cautela crediticia se perfila, por tanto, como la norma de conducta para el próximo año, priorizando la calidad del activo sobre el crecimiento expansivo en mercados que, aunque rentables, presentan una arquitectura institucional en fase de redefinición.

Hitos para el seguimiento estratégico

  • Enero de 2027 — Apertura de sesiones legislativas en México — La presentación de nuevas propuestas de reforma constitucional determinará el grado de seguridad jurídica para sectores estratégicos como la banca y la energía.
  • Marzo de 2027 — Publicación de resultados anuales bancarios — Se acreditará el impacto real de las coberturas cambiarias y la capacidad de las filiales en México y Brasil para sostener el beneficio del grupo en un entorno de tipos a la baja.
  • Segundo trimestre de 2027 — Revisión de calificaciones soberanas por agencias de riesgo — Un ajuste en el grado de inversión de los mercados clave elevaría los costes de financiación para las empresas españolas con alta exposición local.