OCS acelera desdolarización desde Biskek

Los líderes de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), encabezados por China, Rusia, India e Irán, formalizaron hoy la Declaración de Biskek tras la cumbre anual en la capital de Kirguistán.

03 de septiembre de 2026  |  3 min de lectura

El documento establece un marco vinculante para la expansión del comercio bilateral y multilateral en monedas nacionales, con el objetivo explícito de reducir la exposición a los sistemas financieros de Estados Unidos y la Unión Europea. Esta decisión institucionaliza la arquitectura de pagos transfronterizos al margen del circuito SWIFT, consolidando una tendencia de fragmentación financiera en el espacio euroasiático.

El acuerdo incluye el diseño técnico de un nuevo Banco de Desarrollo de la OCS. Esta entidad funcionará como una alternativa institucional al Banco Mundial, enfocándose en la financiación de infraestructuras críticas y proyectos energéticos sin las condicionalidades políticas o de gobernanza habituales en los organismos de Bretton Woods. La entrada de Irán como miembro pleno y el papel activo de India refuerzan la capacidad del bloque para integrar a grandes productores y consumidores de energía en un ecosistema monetario propio, blindando sus economías frente a futuras sanciones occidentales.

Riesgos operativos y fragmentación financiera euroasiática

La Declaración de Biskek marca el paso de la retórica política a la ejecución de una arquitectura financiera paralela. Para las empresas españolas con presencia en mercados emergentes, este movimiento no representa un cambio estético, sino un desafío estructural a la gestión de tesorería y riesgos. La institucionalización de pagos en yuanes, rublos o rupias obligará a los directores financieros a diversificar sus carteras de divisas y a recalcular el riesgo de tipo de cambio en mercados que, hasta ahora, operaban bajo el paraguas del dólar o el euro.

La creación del Banco de Desarrollo de la OCS altera las reglas de juego en las licitaciones internacionales de infraestructuras. Las constructoras e ingenierías españolas, referentes en el sector, podrían enfrentar barreras de entrada si la financiación de los grandes proyectos en Asia Central y el Sudeste Asiático se canaliza exclusivamente a través de esta nueva entidad. El uso de estándares financieros y bancarios ajenos a la zona euro dificulta la interoperabilidad para las filiales españolas, que deberán navegar entre el cumplimiento de las normativas de la Autoridad Bancaria Europea y las exigencias operativas de sus socios en la OCS.

Desafíos para la internacionalización

Este escenario favorece a aquellas compañías que logren desarrollar capacidades de compensación en monedas locales antes que sus competidores. Sin embargo, aumenta el riesgo de sanciones secundarias. A medida que el bloque del Este perfecciona sus sistemas de elusión financiera, las empresas del IBEX 35 con intereses cruzados en Estados Unidos y China enfrentarán dilemas de cumplimiento más complejos. La fragmentación de la liquidez global ya no es una posibilidad teórica, sino un factor de riesgo operativo que exige una revisión inmediata de las estrategias de internacionalización en el eje euroasiático.